Hay veces que se tiene una relación, otras veces se Padece una relación, puedo decir que esto describe mi relación como cliente con el restaurante Matsuri, ubicado en Plaza Gavilanes (Jalisco-Tlajomulco).
En numerosas ocasiones, era el Matsuri mi opción para pedir comida a domicilio, llegué a llevar familia, invitados (estoy hablando de cinco familias que eventualmente asistían acompañados por mí y que posteriormente asistieron por su cuenta). Mi platillo favorito era el yakimeshi y una sopa misoshiro que en realidad me gustaba su sabor. El asunto fue, que como cliente, sentía que cada vez que pedía algo especial o que me corrigieran un asunto se mostraban serios, dispuestos a debatirme el sabor de lo que yo misma me estaba comiendo, refutando que su producto estaba bien. Un día la sopa traía un queso tofu amargo y les dije que era muy distinto el sabor al queso tofu que siempre ofrecen, el queso estaba todo aguado y tenía otra textura y sabor, el gerente alegó que ese era el queso que siempre usaban, que estaba bien, luego dijo que había diferentes clases de queso y que lo compraban en el Toyo, prácticamente me dejó con el plato sin ofrecerme otra opción, podría haber tenido razón, pero parte de la calidad en lo que se ofrece es que algo siempre sepa igual, cuando cambia el sabor y más cuando el sabor del alimento hace dudar de su estado óptimo (he comido tofú por más de veinte años) es necesario que como cliente se te escuche. Ayer volvió a pasar lo mismo, fui con mi amiga, mi hija y sus hijas pequeñas, y al momento de probar la misoshiro nos supo super salada y pedimos agua caliente para rebajarla estamos de acuerdo que para empezar no teníamos siquiera necesidad de tal maniobra, pero la gota que rebazó la copa fue cuando mi amiga probó el tofú y de plano no lo pudo comer pues estaba amargo nuevamente, un sabor que no es el común, como si estuviese dañado... no quiso consumir la sopa. Yo tenía mucha hambre y me comí toda la sopa rebajada con el agua caliente, pero al momento de la cobranza, nos incluyeron la sopa de mi amiga, y alegaron que el producto estaba bien, que ningún cliente se hab� �a quejado y que sí nos la iban a cobrar porque el producto de ellos era de calidad, mi amiga insistió que no iba a pagar algo que estaba malo y que no quiso consumir, entonces llega el gerente, un señor de lentes moreno, y dijo como enfadado, "mira, no le cobres, pero sí pido que no venga más por aquí", seguido de esto, comenzó a presentarnos una lista que más parecía la de un familiar cansado de abusos en su casa: "todo el tiempo es lo mismo con ustedes, se quejan de algo, no saben usar la salsa de soya, aparte, no es jardín de niños, siempre dejan todo regado, prefiero perder un cliente que tenerlas aquí". A lo que le contesté, mire señor... no pierde un cliente, yo aquí le he traído muchas personas, me contestó "no me importa, prefiero que no venga". Definitivamente por eso estamos así, pensamos que cualquier crítica es un ataque y no una oportunidad para cambiar, ellos nunca anteponen la sugerencia del cliente, antes se ponen a discutir que su producto sí está bien y el gusto del cliente se lo pasan por el arco de l triunfo, y puede decir que tengan su razón, pero también hay maneras señores!, literalmente nos corrió este señor del restaurante y se metió con familias, pues mencionó que practicamente los niños le incomodaban en su restaurante, somos varias familias que acudíamos y no sabe este señor, que su menosprecio al cliente podría costarle su negocio, su respuesta grosera ante una presidenta de asociación de padres de familias de un colegio (no sabes quién es tu cliente)podría costarle que varias personas busquen por alrededores (Tokai, Tai Pak, etc.) en lugar de asistir a este lugar, pues nos queda claro que en ese lugar, las familias con niños no son bien recibidas. Ahora entiendo que la diferencia entre tener una relación y padecer una relación está en uno mismo, buscar opciones más saludables, hablamos de un restaurante atendido por gente que porta la mediocridad en su servicio y que tienen la mínima idea de lo que es la satisfacción al cliente. Como co nsumidores tenemos el derecho de pedir y exigir por aquello que estam os pagando, si algo no nos sabe como estamos acostumbrados en ese lugar, si algo parece estar descompuesto, salado, malogrado, no tenemos por qué aceptar pagarlo o comer una partecita y pagar el producto completo, definitivamente el cliente es el mejor maestro de calidad y le da la orientación al negocio (si es que el negocio quiere prosperar). MATSURI! acaba de perder muchos clientes Y todo por el ego tonto de los que ahí atienden. Espero que esto les sirva a los que busquen un restaurante de suhis, pensar en una mejor opción.
Link al caso en Apestan - Más quejas y denuncias en Apestan.com
En numerosas ocasiones, era el Matsuri mi opción para pedir comida a domicilio, llegué a llevar familia, invitados (estoy hablando de cinco familias que eventualmente asistían acompañados por mí y que posteriormente asistieron por su cuenta). Mi platillo favorito era el yakimeshi y una sopa misoshiro que en realidad me gustaba su sabor. El asunto fue, que como cliente, sentía que cada vez que pedía algo especial o que me corrigieran un asunto se mostraban serios, dispuestos a debatirme el sabor de lo que yo misma me estaba comiendo, refutando que su producto estaba bien. Un día la sopa traía un queso tofu amargo y les dije que era muy distinto el sabor al queso tofu que siempre ofrecen, el queso estaba todo aguado y tenía otra textura y sabor, el gerente alegó que ese era el queso que siempre usaban, que estaba bien, luego dijo que había diferentes clases de queso y que lo compraban en el Toyo, prácticamente me dejó con el plato sin ofrecerme otra opción, podría haber tenido razón, pero parte de la calidad en lo que se ofrece es que algo siempre sepa igual, cuando cambia el sabor y más cuando el sabor del alimento hace dudar de su estado óptimo (he comido tofú por más de veinte años) es necesario que como cliente se te escuche. Ayer volvió a pasar lo mismo, fui con mi amiga, mi hija y sus hijas pequeñas, y al momento de probar la misoshiro nos supo super salada y pedimos agua caliente para rebajarla estamos de acuerdo que para empezar no teníamos siquiera necesidad de tal maniobra, pero la gota que rebazó la copa fue cuando mi amiga probó el tofú y de plano no lo pudo comer pues estaba amargo nuevamente, un sabor que no es el común, como si estuviese dañado... no quiso consumir la sopa. Yo tenía mucha hambre y me comí toda la sopa rebajada con el agua caliente, pero al momento de la cobranza, nos incluyeron la sopa de mi amiga, y alegaron que el producto estaba bien, que ningún cliente se hab� �a quejado y que sí nos la iban a cobrar porque el producto de ellos era de calidad, mi amiga insistió que no iba a pagar algo que estaba malo y que no quiso consumir, entonces llega el gerente, un señor de lentes moreno, y dijo como enfadado, "mira, no le cobres, pero sí pido que no venga más por aquí", seguido de esto, comenzó a presentarnos una lista que más parecía la de un familiar cansado de abusos en su casa: "todo el tiempo es lo mismo con ustedes, se quejan de algo, no saben usar la salsa de soya, aparte, no es jardín de niños, siempre dejan todo regado, prefiero perder un cliente que tenerlas aquí". A lo que le contesté, mire señor... no pierde un cliente, yo aquí le he traído muchas personas, me contestó "no me importa, prefiero que no venga". Definitivamente por eso estamos así, pensamos que cualquier crítica es un ataque y no una oportunidad para cambiar, ellos nunca anteponen la sugerencia del cliente, antes se ponen a discutir que su producto sí está bien y el gusto del cliente se lo pasan por el arco de l triunfo, y puede decir que tengan su razón, pero también hay maneras señores!, literalmente nos corrió este señor del restaurante y se metió con familias, pues mencionó que practicamente los niños le incomodaban en su restaurante, somos varias familias que acudíamos y no sabe este señor, que su menosprecio al cliente podría costarle su negocio, su respuesta grosera ante una presidenta de asociación de padres de familias de un colegio (no sabes quién es tu cliente)podría costarle que varias personas busquen por alrededores (Tokai, Tai Pak, etc.) en lugar de asistir a este lugar, pues nos queda claro que en ese lugar, las familias con niños no son bien recibidas. Ahora entiendo que la diferencia entre tener una relación y padecer una relación está en uno mismo, buscar opciones más saludables, hablamos de un restaurante atendido por gente que porta la mediocridad en su servicio y que tienen la mínima idea de lo que es la satisfacción al cliente. Como co nsumidores tenemos el derecho de pedir y exigir por aquello que estam os pagando, si algo no nos sabe como estamos acostumbrados en ese lugar, si algo parece estar descompuesto, salado, malogrado, no tenemos por qué aceptar pagarlo o comer una partecita y pagar el producto completo, definitivamente el cliente es el mejor maestro de calidad y le da la orientación al negocio (si es que el negocio quiere prosperar). MATSURI! acaba de perder muchos clientes Y todo por el ego tonto de los que ahí atienden. Espero que esto les sirva a los que busquen un restaurante de suhis, pensar en una mejor opción.
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